LA IMPORTANTE RELACIÓN ENTRE EL EJERCICIO FÍSICO Y LOS PULMONES

El ejercicio y la actividad física regular mejoran la calidad de vida, tanto si está sano como si tiene una afección pulmonar. Muchas personas asocian la idea de mantenerse en forma con mantener un corazón sano, perder peso y reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes, pero el ejercicio también ayuda a mantener sanos los pulmones. Esta hoja informativa explica cómo el ejercicio afecta a los pulmones, cómo la actividad influye en la respiración y los beneficios que supone hacer ejercicio para las personas con o sin una afección pulmonar.

¿Qué es el ejercicio y cuánto debo hacer?
Cualquier tipo de actividad física cuenta como ejercicio. Podría tratarse de un deporte planificado, como correr, la natación, el tenis o los bolos, un programa de entrenamiento, o un pasatiempo, como montar en bicicleta o caminar. También podría incluir las actividades físicas que forman parte de su vida diaria, como la jardinería, la limpieza del hogar o ir caminando a las tiendas. Con el fin de mantenerse sano, debería hacer 30 minutos de ejercicio moderado cinco días a la semana. Para una persona sana, ejercicio moderado podría ser caminar a una velocidad de 4 a 6 kilómetros por hora. Si usted tiene un problema pulmonar, necesitaría caminar lo suficientemente rápido como para jadear de forma moderada.

¿Qué les sucede a mis pulmones cuando hago ejercicio?
Mientras hace ejercicio, entran en acción dos órganos importantes del cuerpo: el corazón y los pulmones. Los pulmones llevan oxígeno al cuerpo, para proporcionar energía y eliminar el dióxido de carbono, el producto de desecho creado cuando se produce energía. El corazón bombea el oxígeno hasta los músculos que están realizando el ejercicio. Cuando hace ejercicio y sus músculos trabajan más intensamente, su cuerpo consume más oxígeno y produce más dióxido de carbono. Para hacer frente a esta demanda adicional, la respiración tiene que aumentar aproximadamente de 15 veces por minuto (12 litros de aire) cuando se está en reposo, hasta unas 40-60 veces por minuto (100 litros de aire) durante el ejercicio. La circulación también se acelera para llevar el oxígeno a los músculos, que pueden así mantenerse en movimiento. Cuando sus pulmones están sanos, usted mantiene una reserva grande de aire para la respiración. Usted puede sentirse “sin aliento “después de hacer ejercicio, pero no tendrá “dificultad de respirar”. Cuando se tiene una función pulmonar reducida, se usa una gran parte de la reserva para la respiración. Esto puede hacer que usted se sienta “sin aliento”, lo cual puede ser una sensación desagradable, pero que no suele ser peligrosa.

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio?
Es normal notar jadear mientras se hace ejercicio. Sin embargo, el ejercicio regular puede aumentar la fuerza y el funcionamiento de los músculos, haciéndolos más eficientes. Sus músculos necesitarán menos oxígeno para moverse y producirán menos dióxido de carbono. Esto reducirá inmediatamente la cantidad de aire que se necesita para inspirar y espirar en un determinado ejercicio. El entrenamiento también mejora la circulación y fortalece el corazón. El ejercicio mejorará su estado físico general y el bienestar psicológico. Puede disminuir el riesgo de desarrollar otras enfermedades como el accidente cerebro-vascular, la cardiopatía y la depresión. El ejercicio regular es también una de las intervenciones más importantes para prevenir la aparición de la diabetes tipo II.

¿El ejercicio puede producir problemas en los pulmones?
Las personas que siguen regímenes de entrenamiento de alta intensidad, o que entrenan regularmente en determinados entornos, pueden estar en riesgo de desarrollar asma, o una afección conocida como hiperreactividad bronquial, en la que las vías respiratorias se obstruyen después del ejercicio. Los científicos creen que esto es se produce debido a las sustancias nocivas que existen en el entorno en el que están entrenando, como el cloro en una piscina, o el aire frío y seco en una pista de esquí. Los atletas de resistencia inhalan potencialmente más sustancias dañinas hacia sus pulmones, ya que están expuestos a estas condiciones durante periodos de tiempo más prolongados.

Hacer ejercicio con una enfermedad pulmonar crónica
Las personas con enfermedades pulmonares crónicas pueden contribuir a mejorar sus síntomas mediante el ejercicio regular. Si usted tiene una enfermedad pulmonar crónica, la idea de quedarse sin respiración puede ser desalentadora y puede que no se sienta motivado para hacer ejercicio. Resulta tentador evitar el ejercicio, porque piensa que le va a dejar sin aliento, pero si realiza menos actividad su estado físico empeorará y las actividades diarias se volverán aún más difíciles. Lo mejor es solicitar la orientación de un médico o fisioterapeuta antes de comenzar a hacer ejercicio, para asegurarse de que sus planes de ejercicio están en consonancia con su capacidad y son seguros. Todos los programas de ejercicios se deben ir construyendo conforme avanza el tiempo para permitir que el cuerpo se adapte. Es importante que haga ejercicio a su propio ritmo. Si llega a un estado en la que le falta demasiado el aliento para hablar, disminuya el ritmo o haga un breve descanso si es necesario. ¡Cuanto más ejercicio haga, más será capaz de hacer! Los ejercicios intermitentes también pueden ayudarle a hacer frente a la dificultad para respirar. En este caso, alterne el ejercicio breve, de 1-2 minutos de duración, con momentos de descanso (o de ejercicio más lento). A esto se le llama “entrenamiento intermitente”.

Fuente: Dr. Tierry Troosters, el Dr. Lieven Dupont, Julia Bott y Kjeld Hansen.
European Lung Foundation

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Recuerde que el material contenido en este blog está destinado solo a proveer información acerca de la Hipertensión Pulmonar con fines educacionales. No sustituye la opinión del médico.
POR FAVOR ANTE CUALQUIER DUDA CONSULTE CON SU ESPECIALISTA DE REFERENCIA.

 

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