La Hipertensión Arterial Pulmonar requiere un abordaje multidisciplinar

La Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP) se caracteriza por la obstrucción de los vasos sanguíneos que transportan la sangre del corazón a los pulmones. Dada su gravedad, la pandemia de Covid-19 ha sido especialmente dura para estos pacientes en un contexto, además, en el que los servicios de Neumología estaban sobrecargados por el coronavirus.

Como explica el Dr. José Manuel Cifrián, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) y uno de los coordinadores del encuentro, “es vital que los pacientes sean diagnosticados lo antes posible, que haya un elevado índice de sospecha ante síntomas como la disnea, y puedan ser derivados a consultas especializadas donde ser tratados. El abordaje multidisciplinar en HAP es primordial. Neumólogos, cardiólogos, junto a otros especialistas y equipos preparados de enfermería han de trabajar de forma conjunta para ofrecer a estos pacientes el tratamiento adecuado en cada caso, que ha de incluir la posibilidad de administrar fármacos orales, subcutáneos, endovenosos, trasplante pulmonar si fuera preciso, y apoyo psicológico”.

Como señala por su parte la Dra. Pilar Escribano, especialista en Cardiología en la Unidad Multidisciplinar de Hipertensión Pulmonar del servicio de Cardiología del Hospital Doce de Octubre de Madrid “Esta atención especializada, multidisciplinar y coordinada por un `director de orquesta´ es clave para los pacientes con HAP y para tomar decisiones concretas sobre cada paciente, en función de su estado clínico y de sus comorbilidades”, apunta la especialista.

Una `orquesta´ en la que la Atención Primaria también juega su papel tanto en el diagnóstico como el seguimiento a los pacientes. “Hay que tener en cuenta que los síntomas de HAP son muy inespecíficos, como la falta de aire (disnea) y a menudo el diagnóstico llega con uno o dos años de retraso desde que el paciente refiere los primeros síntomas”, apunta la doctora Escribano.

El Dr. Cifrián añade que sus principales preocupaciones en el momento del diagnóstico se refieren “a su futuro, su calidad de vida, la disponibilidad de tratamientos que se consideren eficaces, disponer de una mejor información y recibir un buen soporte clínico y psicológico”.

Respecto al perfil del paciente, la Dra. Escribano señala que hace unos años, los casos más típicos eran los de mujeres jóvenes, en torno a los 30-40 años, que presentaban disnea o pérdida de conocimiento, tras haber tenido su segundo o tercer hijo. “Pero con el paso del tiempo y el mejor conocimiento de la enfermedad, el perfil del paciente con HAP se ha diversificado y ahora vemos a pacientes de mayor edad y con otras comorbilidades, lo que en ocasiones supone un reto diagnóstico”.

También en el terreno terapéutico, la especialista señala las mejoras experimentadas en la última década. “Ahora disponemos de tres familias de fármacos y hemos aprendido a ser más ambiciosos en el manejo de los pacientes desde el primer momento del diagnóstico, de manera que les administramos dos tipos de fármacos de inicio y esta agresividad terapéutica se está traduciendo en una mejora en la supervivencia”.

Fuente: IM Médico Hospitalario

 

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