Para arribar a un diagnóstico correcto debe seguirse un proceso ordenado de pruebas muy diversas que permitan determinar la causa de Hipertensión Pulmonar. Este proceso de carácter exhaustivo conduce, orienta hacia la indicación del tratamiento más adecuado incluso pudiéndose alcanzar la cura como es en el caso de la enfermedad tromboembólica crónica o algunos tipos de cardiopatías congénitas.
1. Sospecha diagnóstica
El ECG y la radiografía de tórax son los primeros estudios básicos, junto a un adecuado examen físico, frente a la sospecha de presencia de HP.
› Electrocardiograma:
Tiene la ventaja de ser un procedimiento médico no invasivo, con resultados disponibles inmediatamente. Es un tipo de examen que no se propone como una prueba de detección de HP significativa, debido su limitada sensibilidad y especificidad para detectar HP.
› Radiografía de tórax:
Se refiere a una prueba diagnóstica de carácter visual bidimensional obtenida a partir de la emisión de rayos X sobre las estructuras del tórax. Es una prueba fácil, rápida, reproductible y prácticamente inocua. Si bien su utilidad es limitada para la detección de HP, permite excluir enfermedades del pulmón (enfisema o fibrosis pulmonar) como causa de HP.
2. Detección de la enfermedad
En esta etapa, los estudios que se consignan a continuación, constituyen una herramienta imprescindible para el diagnóstico inicial de la enfermedad.
› Ecocardiograma:
Es un examen que emplea ondas sonoras para crear una imagen en movimiento del corazón informando acerca de su estructura y función. Constituye una excelente herramienta para el diagnóstico y la evaluación de la HP, ya que el mismo aporta información sobre parámetros implicados en el pronóstico y la evolución de la enfermedad.
› Ecocardiograma transesofágico (ETE):
Se suele utilizar para obtener un ecocardiograma bidimensional más claro del corazón.
3. Determinación de las causas
En esta etapa se intenta saber si existe alguna causa inicial que haya desembocado en la aparición de la hipertensión pulmonar.
› Análisis clínicos:
Además de los de rutina deben incluirse las pruebas de función hepática y tiroidea, serología para virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH), autoanticuerpos relacionados con enfermedades del tejido conectivo, uricemia, (BNP) y troponina.
› Espirometría y determinación de los volúmenes pulmonares:
La espirometría es un tipo de examen que permite definir la medida de los volúmenes y capacidades pulmonares. En pacientes con HP, ambos estudios son normales en la mayoría de los casos. No representan un aporte significativo al conocimiento de la enfermedad, aunque orientan sobre causas secundarias.
› Determinación de la capacidad de difusión de monóxido
de carbono (DLCO):
Constituye otras de las pruebas que permite determinar el volumen pulmonar.
› Gasometría arterial:
Es una medición de la cantidad de oxígeno y de dióxido de carbono presente en sangre.
› Prueba de ejercicio cardiopulmonar:
Es la prueba que mejor define la condición cardiorrespiratoria del paciente. Debe realizarse en los casos en los que la gammagrafía de V/Q sugiera enfermedad tromboembólica crónica.
› Gammagrama de perfusión pulmonar:
Es un procedimiento de medicina nuclear que puede detectar un coágulo de sangre en la arteria pulmonar y también evalúa la función del pulmón. Debe ser indicado en todos los pacientes para valorar datos sugerentes de la HTP tromboembólica crónica que obliguen a la realización de pruebas más específicas.
› Tomografía axial computarizada de tórax de alta resolución (TACAR)
y angiotomografía pulmonar:
Su rol es limitado para el diagnóstico de HTAPI, pero permite excluir causas asociadas
y secundarias de HTTP.
› Angiografía pulmonar:
Es una radiografía de los vasos sanguíneos en los pulmones. El examen se hace para detectar coágulos de sangre y otras obstrucciones en el flujo sanguíneo que llega a los pulmones. Es el procedimiento ideal para definir la anatomía vascular pulmonar y debe realizarse en todos los pacientes con sospecha de HP tromboembólica crónica.
› Resonancia magnética nuclear:
Sirve para determinar y evaluar la morfología y función del VD, las arterias pulmonares y los cambios en la geometría del VD asociados a la HTP.
4. Diagnóstico definitivo
Son aquellos exámenes que al permitir dar con el diagnóstico definitivo de la enfermedad orientan con el tratamiento a seguir.
› Cateterismo cardíaco derecho y prueba de vasorreactividad pulmonar (PVRP):
Es el único test que confirma la enfermedad, por lo que se debe realizar en todos los casos. Permite el diagnóstico definitivo y cuantificación de severidad de la HTTP, llevando a definir de manera muy precisa el nivel de presión pulmonar y el grado de función (o de insuficiencia) del corazón. La PVRP es un estudio seguro que tiene por objetivo reducir el riesgo de efectos adversos de los vasodilatadores, identificando a aquellos pacientes que tienen una mayor probabilidad de beneficiarse con su uso crónico.
5. Exámenes de seguimiento
› Prueba de marcha de los 6 minutos:
Mide la capacidad global al esfuerzo y el eventual requerimiento de oxígeno en esta condición. Se realiza tomando como referencia la distancia máxima que un paciente puede caminar en terreno plano en el período de 6 minutos. Durante la misma se evalúan distintas variables fisiológicas, tales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la oxigenación de la sangre que se mide a través de un detector colocado en un dedo que marca el nivel de saturación.
› Oximetría de pulso nocturna:
Es la medición, no invasiva, del oxígeno transportado por la hemoglobina en el interior de los vasos sanguíneos. En el caso de los pacientes con HP, puede demostrar un descenso global de la medida de saturación de oxígeno. Si el registro demostrara síntomas de síndrome de apnea y sueño, esto obliga a realizar una polisomnografía.
› Polisomnografía:
sirve para detectar enfermedades como el Síndrome de Apnea del Sueño, que también es causa secundaria de HP.
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